
Primero hay que felicitar a los que aún tienen trabajo, si eres de los afortunados que conservan el empleo seguro has tenido alguna relación amorosa real o platónica con algún compañero de tu trabajo.
Millones de personas pasan más tiempo en su lugar de trabajo que en su casa.
En el lugar de trabajo se interactúa más con otras personas, las conoce más a fondo y se comparten o se resuelven conflictos emocionales.
Establecer una relación amorosa con un compañero de trabajo que no este comprometido, puede en principio, parecer un gran problema. Sin embargo no es así, ya que una investigación noruega asegura que combinar amor y trabajo aumenta el rendimiento laboral de los empleados, trabajan con más energía y mejoran las relaciones en la empresa.
Pero hay que tener cuidado ya que hay riesgos o precauciones que debe tomarse, ya que no en todas las empresas se permiten relaciones sentimentales entre los empleados. Además recuerda que si la relación termina seguirás viendo a diario a esa persona que quizá ya no quieras encontrar.
Deben ser discretos y no mostrar abiertamente su afecto frente a los compañeros de trabajo.
Deben respetar el espacio vital de cada uno, así como evitar meterse en el área laboral del otro. Pasar tanto tiempo junto a la pareja puede llegar a ser pesado.
Cuando estén juntos fuera del trabajo eviten hablar de temas de la oficina. Aprendan a separar tiempos y lugares.
¿Has tenido alguna relación amorosa con compañeros de trabajo? ¿Cómo te fue?
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Sexo en el trabajo
'Mi esposa y yo nos conocimos en el trabajo y nos enamoramos perdidamente. La atracción física entre nosotros era tan fuerte que hacíamos el amor donde podíamos: bajo mi escritorio, sobre el de alguien más, en una silla, en el clóset de los trapeadores, incluso una vez lo hicimos sobre la mesa de la sala de juntas de dirección... ¡¡¡uuufff... ardiente!!!'.
Andrés, ingeniero en telecomunicaciones, 33 años.
'Una vez tuve un amorío con el chico de las copias, sus pompis eran tan sensuales que no pude resistirme. Nos encerramos en su cubículo y él colocó un letrero que anunciaba que había salido a comer, sin embargo estoy segura de que mis gritos se escuchaban claramente afuera. Nunca antes había notado la altura tan magnífica que tienen las fotocopiadoras'.
Betty, licenciada en derecho, 36 años.
'Mi esposa y yo nos conocimos en el trabajo y nos enamoramos perdidamente. La atracción física entre nosotros era tan fuerte que hacíamos el amor donde podíamos: bajo mi escritorio, sobre el de alguien más, en una silla, en el clóset de los trapeadores, incluso una vez lo hicimos sobre la mesa de la sala de juntas de dirección... ¡¡¡uuufff... ardiente!!!'.
Andrés, ingeniero en telecomunicaciones, 33 años.
'Las minifaldas alborotan a cualquier hormona despistada, sobre todo si la susodicha tiene un cuerpazo. Mi jefa siempre cruza las piernas frente a mí y se inclina constantemente para dejarme ver su profundo escote. Incluso ha habido juntas en las que nadie sabe todo lo que está pasando de nuestras cinturas para abajo. Mi adrenalina sube a todo lo que da por la tremendamente excitante posibilidad de que nos atrapen'.
Javier, ejecutivo de ventas, 34 años.
'Tener una historia amorosa en la oficina ha sido para mí un estímulo para alegrar la jornada y me ayuda a trabajar mejor. Actualmente soy uno de los protagonistas de la clásica relación que jamás pensé que experimentaría: el jefe y su secretaria. No lo hago por quebrantar las leyes de la empresa ni mi matrimonio, simplemente es por la emoción sexual de tenerla a ella sentada sobre mí en el sanitario y cumplir nuestras fantasías sexuales en el lugar menos permitido'.
Samuel, arquitecto, 34 años.
'En mi trabajo anterior, el único lugar disponible para tener apasionadas sesiones de sexo con mi compañero de área eran las escaleras de emergencia, sin cámaras de seguridad, sin nadie que las prefiriera a los elevadores. Pero el sexo jamás nos impidió cumplir con nuestras responsabilidades'.
Cecilia, intérprete traductora, 35 años.
Corbis
'El sexo más excitante lo viví en el estacionamiento de la empresa, dentro de mi automóvil. El espacio reducido, el calor y el estrés realmente calientan los ánimos. Además tienes las ventajas de que no necesitan pagar un hotel y el auto es bastante útil para desbordar tus pasiones cuando traes el motor encendido. Es algo incómodo, pero cuando surge la emoción, nada más adecuado para el sexo'.
Cristina, dermatóloga, 33 años.