
Si entre el estrés de llegar tarde al trabajo, de llevar a los niños o simplemente de quedarse en casa con miles de pendientes sientes que estás perdiendo el control y aún peor, le gritas a tu pareja cada día más, es hora de detenerse a analizar la situación.
Para que lo cotidiano y los gritos por tonterías no terminen siendo la única verdad entre ustedes, es hora de hacer
un cambio incluso en las rutinas de tal manera que eso no afecte a su relación.
Lo primero es organizarse mejor y verse como equipo y no enemigos, ninguno de los dos quiere entorpecer al otro, simplemente están bajo estrés por no tener control de los tiempos.
Observen y
midan el tiempo que tardan en cada casa, puede que le estén dando menos tiempo a preparse para salir y de ahí las dificultades y gritos. Además es muy cierto eso de que como comenzamos el día lo terminamos, así que ojo.
Tenga , más paciencia con el otro y no lo vean como el motivo de sus males, piensen al contrario, que todo ese esfuerzo de mantener un hogar es porque vale la pena hacerlo juntos y en equipo.
Finalmente si se gritan no duden en pedirse perdón o en decir
"LO SIENTO", es muy importante reconocerlo y que la apreja lo note, sabrá que es un arrepentimiento sincero y no quedarán secuelas.
¿Dices "lo siento" cuando reconoces algún error?
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Evita peleas con tu pareja
No evadas, no lastimes
Cuando una discusión se convierte en pleito, hombres y mujeres tienen dos formas de actuar: huir de la situación o atacar emocionalmente a su 'oponente'. Ambas reacciones son terribles y destructivas para la relación, y es por ello que es imperante evitar caer en el círculo de las peleas interminables.
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Generalmente, cuando las parejas discuten es por dinero, los hijos, sexo y las tareas domésticas. En ocasiones, sólo se trata de una lucha por imponerse sobre el otro y controlar la relación.
No evadas, no lastimes
Cuando una discusión se convierte en pleito, hombres y mujeres tienen dos formas de actuar: huir de la situación o atacar emocionalmente a su 'oponente'. Ambas reacciones son terribles y destructivas para la relación, y es por ello que es imperante evitar caer en el círculo de las peleas interminables.
Busca una pronta solución
Los problemas no resueltos tarde o temprano salen a la luz, y lamentablemente regresan con una pequeña carga de rencor. Si tienen diferencias, resuélvanlas una a una, conforme se vayan presentado.
Pon todo de tu parte
En lugar de culpar al otro del deterioro de la relación, intenta hacer todo lo que esté en tus manos para sacarla a flote. Si a pesar de tus esfuerzos la relación se acaba, no te quedarás con un cargo de conciencia.
Soluciona tu vida
Es común que querramos arreglar la vida de nuestras parejas y que demos consejos que no aplicamos en nosotros mismos. En lugar de eso, haz todo lo posible por tú ser una persona sana mentalmente, pero no trates de imponer tampoco tus pautas de comportamiento.
Pon atención a tu pareja
Si trata de decirte algo, de expresarte cómo se siente con respecto a otro, préstale tu completa atención. Platicar mientras se ve la televisión no es lo mejor para arreglar conflictos. Escucha lo que tenga que decirte. Analiza su punto de vista y trata de ser empático con su sentir.
Consulta a un profesional
Si los problemas te sobrepasan, acércate a un experto. Las terapias existen porque son efectivas para muchas personas, así que no dudes en tomar esta alternativa si deseas salvar tu relación.
Comparte su vida
Aprende a disfrutar sus pasiones. Vislumbra la realización de sus ilusiones. Acompáñalo en sus planes a corto y largo plazo. Bien dicen que "la felicidad compartida es doble felicidad, y el dolor compartido es la mitad de dolor".
Aprende de tus errores
No te claves en la idea del fracaso. Si la relación terminó, analízala a la distancia y procura nunca cometer los mismos errores. Se vale equivocarse, pero no se vale permitirnos fallar una y otra vez en las mismas situaciones.