Perdió el trabajo, llegó al divorcio, 24 horas al día está conectado, incluso tienes relaciones virtuales con chicas, y está feliz. Esa es la historia de Fernando Gutiérrez contada por el diario El Universal.

Fernando es un obsesivo de Internet y hasta hoy no está arrepentido de haberse separado, vivir solo y ocupar todo su tiempo en la red, mientras consigue empleo, el cual perdió hace un año. En algún momento, este hombre pensó en tomar terapias para controlar su pasión por la web, sin embargo, consideró que le gustaba este tipo de vida porque afuera es un caos sin valores.

Según especialistas, la adicción a las nuevas tecnologías se puede dar por una falta de objetivos o por la inestabilidad de la persona ante incertidumbres que se deben afrontar en el presente, donde es especialmente precario el mundo del trabajo.

"La persona netdependiente realiza un uso excesivo de Internet, lo que le genera una distorsión de sus objetivos personales, familiares o profesionales", explicó al diario Kimberly Young, fundadora del Centro para Adicciones en la Red, con sede en Bradford, Pensilvania, donde funcionan grupos de apoyo a las "ciberviudas", las esposas de adictos a las relaciones amorosas, la pornografía o las apuestas en la red.

De acuerdo con la especialista en el tema, los "ciberadictos" optan por el placer temporal en lugar de las relaciones íntimas y profundas.


Pero no sólo son ellos, las mujeres también se vuelven adictas para huir de la realidad.

La adicción genera problemas físicos, como el insomnio, dolores de cabeza o de espalda, por estar sentado tanto tiempo; o afectaciones psicológicas, pues la gente cree que así solucionará su depresión.

Antes de caer en la tentación, se recomienda controlar el tiempo que se pasa en Internet y que, al mismo tiempo, se utilice como una alternativa para tener contacto mundial con muchas cosas, pero que no se convierta en una alternativa exclusiva de diversión.

La enfermiza afición a la red fue diagnosticada ya por ciertos expertos como Trastorno Adictivo a Internet (TAI) y se estima que entre 6% y 10% de los aproximadamente 189 millones de usuarios en Estados Unidos, lo padece.