En esta temporada se reciben besos y abrazos al por mayor. Algunos obligados, y otros altamente deseados. Pero el beso que ahora quiero destacar, es el beso de la buena suerte, ese que se da justo a la media noche del 24 de diciembre, bajo unas ramitas de muérdago.

Y es que la tradición navideña dice que aquella mujer que recibe un beso bajo el muérdago en Nochebuena, encontrará el amor que busca o conservará el que ya tiene. Si se trata de una pareja, será obsequiada con el don de la fertilidad.

Pero... ¡cuidado, chicas! Porque si una no recibe el beso esperado y se encuentra sola debajo del muérdago, permanecerá soltera durante el año siguiente. ¡Gulp!

Varias culturas han considerado al muérdago ('mistletoe') como una planta misteriosas, sagrada y mágica. Distintas civilizaciones le han atribuido propiedades excepcionales, como fuente de vida, proveedora de juventud y poseedora de virtudes afrodisíacas. Pero se dice que la tradición navideña del beso bajo el muérdago proviene de un mito de origen escandinavo.

Se cuenta que cuando Balder, dios de la primavera, era apenas un niño, su madre, Frigga, diosa del amor y la belleza, tuvo un sueño en el que se le alertaba sobre la muerte de su hijo. Además, a la mujer se le advertía que cuando esto ocurriera, todo ser viviente sobre la tierra perecería con él.

Para prevenir la muerte de su hijo, Frigga habló con los cuatro elementos y con todo ser viviente, haciéndoles prometer que nada ni nadie le haría daño a su pequeño. Pero el único al que no acudió Frigga, fue el muérdago, por considerarlo un ser insignificante e inofensivo. Pero fue ahí en donde el malvado dios Loki vio una oportunidad para quitarle la vida a Balder, así que elaboró una lanza con punta de muérdago para atacarlo.

Con su muerte, se cumplió la profecía, y al instante, el cielo palideció y las plantas comenzaron a morir, a la par que el planeta se envolvió por primera vez en la crudeza del invierno. Frigga lloró desconsoladamente, hasta que finalmente conmovió a los dioses, quienes le devolvieron la vida a su hijo, pero asegurándose de castigar a la pequeña planta que había causado tanta desdicha.

Una vez vuelto a la vida, como muestra de amor y agradecimiento a su madre, Balder ordenó que a partir de ese momento, cada vez que una pareja pasase bajo una rama de muérdago, debía besarse para perpetuar el amor en la tierra.

Con el paso del tiempo y a pesar de su origen pagano, el muérdago se convirtió en un importante símbolo cristiano de amor y vida eterna. Y aunque hoy día muy pocos conocen el origen de esta tradición, utilizan al muérdago como un adorno típico de la temporada navideña.

El muérdago puede colgar de tu puerta o del techo, y puede estar decorado con listones o campanas, pero tiene que estar presente en tu hogar. Si bien no recibes el beso de tu príncipe azul, podrías besar a un amigo, pues también se dice que este beso navideño creará una amistad duradera y traerá buena fortuna para quien ocupe bien sus labios. ¡Ah! Y por si fuera poco, a este beso también se le atribuye un incremento en la fertilidad masculina. ¿Qué tal?

Sea cual sea la verdad, a nadie le cae mal un beso, ¿verdad? Y tú, ¿a quién vas a besar? Cuéntanos aquí.

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